Laura es una mujer de 30 años que vino a verme en junio a raíz de que tenía dificultades en su relación de pareja. Llevaba 3 años saliendo con Iván, durante el último año habían tenido varias discusiones fuertes y en repetidas ocasiones habían dejado de la relación.

Cuando le pregunté a Laura cuántas veces exactamente se había separado de Iván no lo sabía, había perdido la cuenta. Esto me dio mucho que pensar, normalmente en una relación sana y equilibrada no hay rupturas repetidas, esto sólo se da en casos de relaciones destructivas y de dependencia.

Ella aún no se había dado cuenta de esto, sólo quería encontrar una manera de aceptar a Iván y hacer que su relación funcionara. Laura estaba convencida de que él era el hombre de su vida. Además, siempre pensaba que si habían roto tantas veces y vuelto era porque su amor era infinito.

Este pensamiento mágico es muy común en las relaciones de dependencia. Las personas creen que su amor es tan fuerte y extraordinario que por eso les resulta imposible dejar la relación por mucho que lo intentan. En el fondo lo que realmente sucede es que se ha creado una adicción a las reconciliaciones.

Esto sucede dentro de un círculo vicioso del cual resulta complicado salir sin ayuda externa. Todo va aparentemente bien en la pareja, hasta que llega un elemento detonador, puede ser una discusión, una actitud, algo que desencadena un gran malestar. Una persona o en ocasiones las dos personas se sienten mal, recuerdan que no quieren estar en esa relación, así que se toma la decisión de separarse.

Hasta ahí todo parece normal, sin embargo ninguno de los dos asume esta ruptura como un final definitivo. Dentro de ellos está el hábito discutir, marcharse, dejar de verse para luego no aguantar más y volver. Es algo totalmente normal.

Al reconciliarse hay fuegos artificiales. Después de haber estado un par semanas sufriendo el síndrome de abstinencia, por fin vuelven a su droga. Una vez más tienen la ilusión de que todo va a cambiar, de que aquellas cosas que los separaron en el pasado van a mejorar y que su amor es el más grande del planeta. Si no, no habría habido una nueva reconciliación.

Todo vuelve a comenzar con alegría hasta que llega un nuevo detonante, el drama y la montaña rusa emocional aparecen nuevamente. El círculo sigue su inercia.

Normalmente, la gente del entorno ya no sabe si están juntos o no. Tampoco saben qué es lo mejor y no se atreven a opinar sobre el tema. En otras ocasiones, la relación se vive en total secreto, los amigos y familiares piensan que todo se ha terminado pero la persona sigue en silencio siendo víctima de una relación destructiva.

Cuando le expliqué todo esto a Laura no se lo podía creer, estaba bastante impresionada porque había descrito paso a paso su ciclo ruptura – reconciliación – ruptura con Iván. Finalmente, dos meses después de nuestra primera sesión ella aceptó que seguir intentando mantener esa relación era dañino para los dos y decidió separarse definitivamente.

El camino de Laura no ha sido fácil, pero sí muy gratificante. Hemos trabajado los siguientes aspectos para fortalecer su decisión y evitar una posible recaída:

  1. Aumentar su autoestima
  2. Superar el miedo a la soledad y al abandono
  3. Suprimir todo contacto con su expareja
  4. Fortalecer el vínculo con sus familiares y amigos
  5. Romper el mito de que su expareja era el amor de su vida

Si estás pasando por el círculo vicioso ruptura – reconciliación – ruptura es importante que tú también trabajes estos 5 aspectos, de esta manera conseguirás romper este hábito que tanto daño te está haciendo.

Tienes que darte cuenta de que el amor no duele y permitirte experimentar unas relaciones en paz y armonía.

Si lees este artículo, te toca por dentro y decides empezar a salir de ese círculo por ti misma pero luego ves que es demasiado para ti sola y necesitas alguien que te acompañe, puedo ayudarte.

Si quieres añadir algún comentario puedes hacerlo aquí mismo o contactarme escribiendo a hada@coachingdepareja.com. ¡Estaré encantada de recibir todo lo que me puedas aportar!

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8 comentarios
  1. Jose García del río Sánchez Dice:

    Gracias por arrojar luz a una situación que se hace angustiosa de llevar y que uno no sabe porque ocurre todo esto …. gracias otra vez un beso grande.

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  2. Moisés Ortega Dice:

    Llevo casi tres años con mi pareja pero últimamente tenemos discusiones por temas sin mucha importancia, algunas veces creo que problema soy yo por mi falta de confianza que afecta mi estado de ánimo, ella quiere estar conmigo y yo con ella pero estas situaciones me hacen pensar que nos alejan más y más, trato de trabajar en mi autoestima pero en ocasiones tengo recaidas y me llevan a estar como antes, aún no se como superar esto.

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    • Hada García Cock
      Hada García Cock Dice:

      Hola Moisés, muchas gracias por compartir tu experiencia. A veces cuando no conseguimos mejorar nuestra autoestima a pesar de que lo intentamos tenemos que revisar nuestra infancia. ¿Has probado a trabajar con tu niño interior? Muchas creencias limitantes nos vienen de la infancia así que es importante hacer un repaso a nuestra niñez para finalmente aumentar nuestra autoestima. Gracias por tu aportación!

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  3. rosa Dice:

    Hola, Soy rosa, magnifico tu articulo
    Yo no he vivido la adiccion a una pareja, si a una amiga que la creia ” la mejor amiga” sin ella no podia vivir- lo podemos llamar amor? No lo se. Si se, que se pasa y que a la única persona que necesitas para vivir eres tu. Gracias por esta informacion

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    • Hada García Cock
      Hada García Cock Dice:

      Hola Rosa! Gracias a ti por compartir tu experiencia. Efectivamente se puede vivir una relación de dependencia con amigos y familiares. Hay casos de personas dependientes de sus padres o hermanos. Es una buena reflexión esta que haces, porque a veces la gente piensa que sólo existe dependencia con la pareja. Un abrazo fuerte y enhorabuena por haber salido de ahí!

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