¡Estoy enamorada de la vida, lo tengo que confesar!

Amo la vida con una pasión desbordante, con sus alegrías y con sus lágrimas, con la alegría del amor y con el dolor del corazón roto. Amo la vida con la soledad elegida y con la soledad que te sorprende un domingo a las 5 de la tarde en el salón de casa. Amo la vida con su naturaleza y el mar, con los atardeceres en compañía de un libro y con los amaneceres después de noche de fiesta.

Me siento afortunada por poder correr cada mañana, por despertarme y que Alberto me dé ese beso de buenos días que nunca olvida. Me siento feliz porque con el paso de los años he aprendido a quejarme menos y a disfrutar más, he aprendido a dejarme seducir por todas las imperfecciones perfectas que me ofrece la vida.

Me he dado cuenta de que el presente es lo más bonito que tengo y que mi deber es disfrutar de este instante. He descubierto que HOY es lo único que existe y que es ahora, no ayer, ni mañana, cuando más poder tengo para construir mis sueños.

Por eso he dejado de pensar en el pasado y he aprendido a destruir recuerdos innecesarios, he ido clausurando etapas, rompiendo papeles, fotografías y cartas de amor oxidado. He dejado de recordar con nostalgia amores que no pudieron ser y amigas íntimas que ya no están en mi camino. Me he desprendido de todo lo que fue y ya, por fortuna, no es.

También me he olvidado del miedo al futuro, del pánico a no saber contestar a la pregunta “¿Quién soy?” y del terror a no saber qué quiero ser de mayor. Sencillamente he elegido vivir el presente, aceptar la vida tal como se me ha regalado.

He optado por disfrutar en vez de protestar, por dar siempre lo mejor de mí. Y me siento profundamente afortunada por cosas que antes ni siquiera pensaba. Soy incalculablemente feliz porque tengo un cuerpo que me permite moverme y sentir, porque puedo leer, porque puedo reír, porque puedo besar y porque puedo llorar.

Esta mañana le he dado gracias al universo por toda mi suerte, porque cada día tengo un nuevo hoy y una nueva oportunidad para hacerle el amor a la vida. Y es que hoy he sido consciente, una vez más, de que todos tenemos el poder de elegir cómo nos tomamos esta vida para ser infinitamente felices.

Suelo ser alegre, sonriente y siempre veo el lado positivo de las cosas, pero hoy es especial. En este día la alegría de vivir me ha embestido sin derecho a reclamaciones, así que aprovecho y le declaro mi amor interminable a la Vida.

¿Y tú te has dado cuenta de lo maravillosa que es tu vida?

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2 comentarios
  1. Esther Camuñas Dice:

    Gracias Hada por compartir este canto a la vida, tu enoramoramiento por ella y tu vitalidad. Hay días en los que uno se comería las flores y abrazaría a desconocidos en el metro, en los que los ojos están más abiertos y los sentidos despiertan a cualquier olor, sabor y caricia.
    Resueno mucho con lo que dices en tu post porque siento últimamente un resurgir primaveral que no tiene que ver con los días más largos y el sol calentito (aunque influye), tiene que ver con una mirada más amable y cariñosa hacia mi, lo cual me permite mirar la vida con más amabilidad y amor hacia todo lo que acontece.
    Besos y cariños Hada.

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    • Hada García Cock
      Hada García Cock Dice:

      Esther gracias por ti compartir tu nueva mirada hacia la vida. Qué bien que te estés mirando con más cariño y amabilidad, al final esa la única manera de estar en paz con la vida. Es que a veces somos tan críticos y exigentes con nosotros mismos que cuesta mucho disfrutar y conectar con el presente. Yo cada día me veo con más amor y me perdono muchas más cosas. Un beso fuerte Esther! Me alegra leerte!

      Responder

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