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La conversación más larga que tenemos durante el día es con nosotros mismos, hasta ahí no hay ninguna sorpresa. Lo sorprendente de todo esto que muchas veces se trata de un diálogo negativo, que nos lastima muchísimo. ¿De dónde viene esta conversación destructiva? ¿Qué problemas causa? ¿Cómo podemos evitarlo? ¡En este video te lo explico todo!

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Hasta el próximo video!

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Mercedes piensa que no tiene suficiente capacidad de liderazgo, Julia cree que tiene que conseguir grandes éxitos y resultados en su vida y Carmen está convencida de que ella es una persona triste.

Acabo de recibir una llamada de Mercedes una mujer que me comentaba que le gustaría empezar un proceso de coaching para aumentar su autoestima. Su voz sonaba apagada, sin vida y un poco desesperada. Me decía que llevaba varios años detectando que le faltaban liderazgo y fuerza para recibir respeto por parte de los demás.

Ayer estuvo en consulta Julia que me decía que estaba constantemente luchando contra ella misma. Le sorprendía que cada vez que conseguía un objetivo siempre sentía que no era suficiente. Su voy interna le decía que no lo había logrado por mérito propio, que no era un objetivo tan grande como ella pensaba y que era una mediocre.

Hace poco en un taller de autoestima Carmen me comentaba que llevaba muchos años intentado quererse más, pero que no lo conseguía y que además lo veía como algo imposible. Ya había visitado varios psicólogos y psiquiatras pero aún así ella creía que lo suyo no tenía solución. Desde pequeña siempre se había sentido diferente y se recordaba como una niña muy infeliz.

Estas tres mujeres tienen en común que viven en una guerra constante contra ellas mismas. Todas piensan que tienen algo dentro de ellas que falla y eso hace que sufran enormemente. Este sufrimiento viene de una gran resistencia a aceptarse a ellas mismas tal y como son, con sus virtudes y con sus defectos.

El camino de la auto aceptación es un proceso profundo que nos ayuda a ver nuestras luces y nuestras sombras, admitirlas y dejar de herirnos por ser como somos.

¿Por qué es tan difícil la auto aceptación?

Las dos principales cuestiones que me plantean las personas que vienen a sesiones son:

  1. ¿Cómo puedo aceptar algo de mí que no me gusta?
  1. ¿Si me acepto significa que ya no quiero cambiar?

Ante la primera pregunta hago énfasis en que aceptar algo no significa que nos tiene que gustar obligatoriamente. Aceptar algo significa que lo recibimos sin oposición y aprendemos a vivir con ello. Por ejemplo, en el trabajo cuando en tu empresa te establecen un horario de entrada y de salida poco flexible, lo que haces generalmente es aceptarlo aunque no te guste. Eso mismo es lo que debes hacer con esas características tuyas que no te gustan tanto.

Ante la segunda pregunta suelo recordarle a mis clientes que la aceptación es el primer paso para poder dar un cambio, sin aceptación no hay cambio. Por ejemplo, cuando vas al médico y te diagnostican cualquier tipo de enfermedad lo primero que haces es aceptar que efectivamente tienes eso y a partir ahí empiezas un tratamiento para curar esa enfermedad. En este caso es igual, el primer paso es aceptarte completamente y a partir de ahí ya puedes empezar a evolucionar.

Aceptarte no significa que no vayas a cambiar significa que dejas de luchar contra ti, te ves con amor y cariño para poder mejorar aquello que no te gusta tanto.

El camino de la auto aceptación también se hace supremamente difícil porque todos desde pequeños hemos estado viviendo para intentar ser lo que los demás esperan de nosotros, buscamos la aprobación de los demás y el cariño en el exterior. Además, queremos encajar perfectamente en esta sociedad en la que sólo priman los resultados, la eficacia y la belleza exterior.

En esa vorágine perdemos nuestro centro, nos olvidamos de quiénes somos, dónde queremos ir y qué sueños tenemos. Nos empezamos a juzgar por no encajar, nos criticamos por no ser como se espera de nosotros y nuestra autoestima se rompe en lo más profundo de nuestro ser.

¿Cuáles son los beneficios de la auto aceptación?

Lo más bonito de la auto aceptación es que por fin te sientes libre para ser auténtico y espontáneo. Eres tú por encima de todo y eso te da un poder increíble.

Ser tú significa que te escuchas, que te respetas, que piensas bien sobre ti y que te sientes bien con tu forma de ser.

Aprendes a vivir sin juzgarte y sin hacerte daño, sólo desde la pura aceptación de lo que eres y también de lo que no eres.

En definitiva, al aceptarte adquieres un inmenso poder y empiezas a vivir un eterno romance contigo mismo.

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Este verano por fin fui a Marruecos, llevaba toda la vida queriendo ir. Es un país que siempre me ha atraído por estar tan cerca de España. Es fascinante que tan pocos kilómetros separen dos culturas tan diferentes.

Estuve con mi chico 15 días recorriendo todo el país, fuimos hasta el desierto de Merzouga, a 30 kilómetros de la frontera con Argelia. Allí estuvimos hablando con los habitantes de la zona, los bereberes.

La idea que tienen ellos de los europeos es que nos pasamos la vida agobiados. Por un lado, piensan que siempre estamos mirando la hora y llenos de compromisos. Por otro lado, les parece que vivimos con la sensación constante de que nos falta algo: dinero, un coche nuevo, un viaje exótico, un trabajo mejor, más amigos… ¡Y cuánta razón llevan!

Nosotros, los occidentales, nos pasamos la vida intentado encontrar algo, no sabemos qué, pero nos falta algo. Esto me recuerda a Rayuela, a la carta que le escribe la maga a su bebé Rocamadour en la que dice: “tengo que estar sola con Horacio, vivir con Horacio, quién sabe hasta cuándo ayudándolo a buscar lo que él busca y que también buscarás, Rocamadour, porque serás un hombre y también buscarás como un gran tonto.” ¡Cuánta razón tenía Cortázar!

¿Para qué buscar tanto? ¿Para qué angustiarnos tanto? ¿Para qué sufrir tanto? Nos pasamos la vida evitando la realidad, huyendo del presente y creyendo que hay algo “mejor” en algún lugar.

Hasta que un día, para unos antes, para otros después, por fin despertamos. En ese momento nos damos cuenta de que la vida se acaba, de que los años pasan, que estamos perdiendo el tiempo y que vivimos refugiados en dispersiones innecesarias.

La vida es ahora, es el segundo que está transcurriendo mientras lees esta frase. Tu vida es lo que estás haciendo hoy. No es lo que sueñas, ni lo que te gustaría tener, ni lo que crees que te falta. Tu vida es ya; son los amigos que tienes ahora, es el lugar en el que vives ahora, es el trabajo que tienes ahora, es el amor que te acompaña ahora. Esa es tu vida, ahora.

El día que entendemos esto vemos que todo es perfecto como es, que cada vivencia nos aporta experiencia y que podemos elegir darle una lectura positiva a cada momento. Ese día por fin irradiamos nuestra luz y nos permitimos entregarnos a nosotros mismos.

Comprendemos que la vida se nos ha dado para vivirla y disfrutarla. Nos volvemos responsables de nuestro día a día y trabajamos para construir nuestra alegría en vez de buscarla y buscarla constantemente sin llegar a ningún puerto, escondiéndonos en excusas. Y a veces da miedo, porque no tenemos ni idea de cómo se construye y sentimos un vacío terrible en el estómago, pero continuamos porque sabemos que al final todo saldrá bien. Entendemos que el vacío también forma parte del camino y lo vivimos con serenidad. Esa es la vida.

Mi vida es despertarme cada día y disfrutar porque sí de las cosas más insignificantes. Desayunar una nectarina que no sabía que estaba en casa. Salir a correr con mi perrita. Enfadarme. Pasar un día de compras con mi hermana. Angustiarme cuando no sé qué va a pasar. Ir al cine con una amiga y acabarnos las palomitas antes de que empiece la peli. Gritar y descontrolarme cuando las cosas no salen como yo quiero. Aparcar en el centro de Madrid en un hueco que parecía imposible. Llorar cuando estoy triste, permitírmelo. Volver a ver a mis amigas después de las vacaciones. Recibir un mensaje de un coachee dándome las gracias por el trabajo hemos hecho. Sentirme sola de vez en cuando. Ir a la compra y llenar la cestas de cosas deliciosas. Pasar una tarde ordenando mi casa. Tomarme una tarta de chocolate y no sentirme culpable. Esa es mi vida.

Como decía John Lennon: “La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes”

¿Y tú disfrutas porque sí?

¿Ya has comprendido que tienes que disfrutar en vez de buscar?

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Hada García Cock te ayuda a mejorar tus relaciones personales y tu autoestima en su consulta privada y en sus talleres y conferencias. El próximo grupo de autoestima comenzará el 3 de octubre. Para mantenerte al tanto regístrate en esta página web y dale a Me Gusta en Facebook: https://www.facebook.com/hadacoach

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Una vez un chico me dijo que el único motivo por el que se había fijado en mí era porque no paraba de sonreír. Ese ha sido el piropo más bonito que me han dicho.

Me considero una persona alegre, mi vida es bonita y si le tuviera que poner un color diría que es multicolor. Sin embargo, he pasado por momentos en los que mis emociones se han apoderado de mí y he vivido el apocalipsis, tal cual. Gracias a esas etapas de melancolía he aprendido a quererme y empezar a recorrer el camino hacia mi yo real.

Este viaje comenzó hace unos cuatro años. No ha sido fácil y he de confesar que aún a veces me hago daño. Cada vez menos, afortunadamente.

Con el paso de los años he aprendido a aceptar mi cuerpo.

Tengo celulitis, no sé si mucha o poca, pero con el paso de los años ha aparecido y ahí está, no lo puedo evitar. Tengo estrías y no las puedo borrar, algunas aparecieron en mi adolescencia y otras llegaron más tarde por culpa de mis cambios de peso.

También me salen granos y he ido a al menos 10 dermatólogos y ningún medicamento es realmente efectivo. No tengo el vientre plano o quizás no tan plano como el de las modelos de las revistas, cuando me siento procuro mantenerme muy recta para que no me salgan los famosos michelines. Mis pechos son pequeños y a medida que me voy haciendo mayor se reducen cada vez más. Sólo mido 1.62 y me tengo que depilar porque me salen pelos.

Podría seguir haciendo una lista interminable enumerando todos los defectos de mi cuerpo, pero creo que eso sería completamente inútil.

El día que decidí quererme descubrí que podía elegir disfrutar de mi cuerpo y ver cada una de sus cualidades.

Gracias a mi cuerpo puedo hacer tantas cosas. Puedo impartir los talleres que hago con tanto amor y comunicarme. Estoy encantada de tener unas piernas fuertes que me permiten correr muchos kilómetros. Soy elástica y eso me hace sentir ágil y fuerte. Puedo patinar sobre hielo, sobre ruedas, hacer piruetas, figuras y saltar. Puedo bailar, andar, escalar, dormir. Sin mi cuerpo no podría hacer el amor, ni disfrutar de las caricias, ni de los besos.

Definitivamente con el paso del tiempo he comprendido que puedo gustarme independientemente de la opinión ajena. Soy terriblemente sexy a pesar de no entrar en los cánones de belleza que la sociedad nos inculca.

En este tiempo he entendido que puedo cuidarme y darme cariño.

Es más si yo no lo hago, nadie más lo hará. Ahora me permito dormir bien, comer bien, hacer deporte y sacar tiempo para mí.

En el pasado entraba en círculos dañinos en los que no me cuidaba. Me sorprendía comiendo alimentos procesados para hacerme daño, pasaban semanas en las que no hacía deporte, ni me preocupaba por descansar. Dejaba de lado mis cosas por ayudar a otros y me olvidaba de mis necesidades. Hasta que entendí que puedo respetar mis propias necesidades porque yo también soy importante.

Ahora cada mañana me regalo unas palabras amor a mí misma. Me recuerdo lo importante que es cuidarme y respetarme por encima de todo. Y aunque a veces me cueste muchísimo trabajo levantarme, hacer deporte, prepararme un buen batido de frutas, lo hago porque sé que es una manera de darme amor y cuidarme.

Los años me han hecho comprender que tengo derecho a tener y respetar mi opinión.

Antes era una persona insegura y no me daba importancia personal, por lo tanto mi opinión no era valiosa y prefería pasar desapercibida. Sencillamente aceptaba la opinión de los demás para complacerlos y caerles bien, y mi punto de vista era inexistente.

Me he dado cuenta de que necesito tener una opinión, transmitirla y ser escuchada. Este ha sido un trabajo grande porque primero he tenido que forzarme a darme prestigio y en segundo lugar me he visto obligada a expresar cosas que no le gustan a todo el mundo. Esto me ha ayudado a aceptar que hay personas que me van a querer por ser yo misma y otras a las que no les va a gustar nada.

En esta etapa de comenzar a quererme he visto que puedo mejorar y ser feliz.

Esto ha sido gracias al maravilloso mundo del desarrollo personal, a todos los coaches y terapeutas que se han cruzado en mi vida.

Algunas veces pensé que tenía que vivir toda mi vida condenada a pasar por periodos de amargura y melancolía. Creía que podía ser feliz el 80% de mi vida y el 20% restante permitirme esos momentos oscuros. Hasta que llegó el día en el que decidí quererme y me di cuenta de que es posible mejorar poco a poco, como todo en esta vida.

Antes de aprender a caminar nos tuvimos que caer muchísimas veces hasta que poco a poco fuimos aprendido y mejorando, con el desarrollo personal sucede exactamente lo mismo. Es posible mejorar pero es un camino que se va recorriendo lentamente, es una travesía lenta pero muy gratificante. Quizás la más gratificante de todas, porque es tu historia de amor contigo misma.

Al escribir esto pienso que probablemente todos estos cambios hayan ocurrido porque me voy haciendo mayor y algunos miedos van desapareciendo a medida que maduramos. Es posible que eso haya ayudado, pero estoy convencida de que si yo no hubiera tomado la firme decisión de amarme no podría contar esto que hoy escribo.

Algunas personas me dicen que incluso mi voz ha cambiado, que ahora suena con más potencia. Yo siento que mi postura corporal se ha transformado, que mi sonrisa es más sincera que nunca y que ahora disfruto de la vida mucho más. Tengo la certeza de que he recuperado mi poder personal.

Ya no busco ser perfecta para amarme, sólo busco un amor de verdadero y sincero hacia mí. Ya no busco ser feliz, sólo vivir cada momento al máximo permitiéndome sentir y ser. Sencillamente quiero vivir y amarme en mi máxima capacidad.

El día que decidí amarme comprendí que soy única y que todos somos únicos. Eso es lo que hace que merezca la pena vivir.

Por eso sonrío.

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Día a día tengo la suerte de trabajar con muchas personas que comparten conmigo sus miedos y deseos más profundos. Son muchas las personas que me confiesan que no se quieren, que tienen miedos y que no se ven capaces de conseguir sus sueños.

Llevo ya varios años dándole vueltas a cómo corregir esta falta de amor propio. He intercambiado ideas con psicólogos y terapeutas y también he repasado varias veces mi historia personal.

Como siempre, no hay una receta mágica. Cada uno de nosotros hemos tenido una infancia y una adolescencia que han dejado una huella única en nuestro amor propio. Muchas veces no somos conscientes de hasta qué punto nos pudo afectar estar lejos de alguno de nuestros padres o que algún compañero de clase se riera de nosotros. Quizás nunca profundicemos tanto dentro de nosotros como poder sacar este tipo de conclusiones.

Lo importante hoy es que entiendas que a pesar de lo que hayas vivido te mereces un amor inquebrantable, un amor eterno e incondicional, que sólo te puedes regalar tú. Tú eres responsable de cómo gestionas tu vida.

Por esto quiero compartir contigo cuáles son las cinco primeras acciones que tienes que hacer para conseguir ese amor incondicional. Después de esto hay mucho camino por delante, pero al hacer esto notarás unos cambios impresionantes en ti.

  1. Come bien: Somos lo que comemos. Si te alimentas mal tu energía será baja y te costará muchísimo esfuerzo conseguir cualquier cosa que te propongas. Cuanto más natural mejor.
  1. Haz deporte: Al hacer deporte tu cuerpo libera endorfinas y éstas te darán energía y sensación de bienestar. Además, notarás tu cuerpo más ágil y tonificado y tu mente se relajará.
  1. Duerme bien: ¿Cuántas horas de sueño necesitas cada día? ¡Respétalas! Descansar es tan importante como comer bien y hacer deporte. Si duermes bien te sentirás con energía y capaz de enfrentarte a muchas más cosas.
  1. Arréglate cada mañana: Cuando estamos bajos de ánimo nos cuesta muchísimo más esfuerzo arreglarnos, pero hay que hacerlo. Automáticamente notarás que te sientes más seguro, con fuerza y con ganas de relacionarte con más personas.
  1. Cumple un objetivo al día: Todas las mañanas proponte una meta alcanzable para el día y cúmplela. Eso te ayudará a avanzar hacia tus objetivos y a sentirte satisfecho con tu día a día.

¿Por qué estas acciones y no otras?

Esta acciones funcionan en todas las personas porque son pequeños cambios específicos, medibles, alcanzables y relevantes. Esto significa que podrás ver objetivamente si lo estás cumpliendo o no.

Cada mañana podrás saber con certeza si te estás arreglando o no, sin embargo cada día no puedes saber objetivamente si tu autoestima ha aumentado o no. Eso sólo lo podrás ver con el paso del tiempo.

El tiempo te ayudará a entender cada día más que te mereces un amor inquebrantable.

Te mereces tratarte con cariño y cuidarte cada día.

Te mereces enfrentarte a nuevos desafíos y apostar por ti.

Te mereces vivir con ilusión y perdonarte tus errores.

Te mereces aceptar que ya eres perfecto como eres.

Te mereces sacar tiempo para ti, para reír y disfrutarte.

Te mereces mirarte al espejo y sonreír.

Te mereces decir lo que piensas, vestirte como quieras y peinarte como a ti se te ocurra.

Te mereces construirte desde el amor y el respeto, porque tú eres tu mejor plan.

Habrá gente que te quiera mucho, habrá otra que te quiera un poco menos, habrá incluso algunos que no te aguanten, pero si sientes un amor inquebrantable hacia ti nadie te quitará tu sonrisa.

¡Quiérete, cuídate, apuesta por ti!

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¿Qué tal está tu autoestima? ¿Sientes que te podrías querer un poco más? En este video comparto contigo pequeñas claves y tips que al ponerlos en práctica aumentarán automáticamente tu amor propio. Se trata de trucos sencillos que he aplicado en mis sesiones de coaching y que han funcionado de manera muy positiva en las personas.

¡Dale al play!

 

Gracias! Hasta el próximo video!

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Esta semana en una sesión María me aseguró que ella lo que quería era conocer la receta de la felicidad, ese era su objetivo del proceso de coaching.

Esta mujer manifestó que después de la sesión anterior se había sentido más animada, que había conseguido salir de su casa el sábado en vez de quedarse en el sofá lamentándose, pero que aún así ella no acababa de sentirse 100% feliz. De su boca salieron literalmente estas palabras: “Hada yo lo que quiero es una receta. Tu pones 3 huevos, mantequilla, harina y azúcar y sabes qué es lo que te va a salir, lo mismo tiene que pasar con la felicidad.”

Me quedé pestañeando y pensado que quizás me estaba tomando el pelo. Le empecé a hacer diferentes preguntas y descubrí que no se trataba de una broma o de una idea pasajera. Era verdad, esta clienta quería que yo le dijera exactamente qué pasos seguir para encontrar la felicidad sí o sí.

Después de una larga cadena preguntas y respuestas comprendí por qué María me hacía esa petición. A lo largo de los últimos 5 años esta mujer había asistido a cursos de desarrollo personal de todo tipo, también había leído diferentes manuales de autoayuda y había buscado pareja, pero sentía que nada le funcionaba.

Mi trabajo a partir de aquel momento consistió en hacerla comprender que aunque yo me llamo Hada, no soy un Hada de las de los cuentos. Me encantaría tener una varita mágica, por supuesto, y arreglarle la vida a todo el mundo por arte de magia, pero es imposible. Ningún cambio se puede producir si el cliente no es un sujeto activo, ese era el problema de María.

¿Qué cosas no le funcionaron a María y por qué?

  1. Leer mil libros de autoayuda: María empezó por buscar apoyo en los libros de autoayuda, como parecía que ninguno le funcionaba al 100% empezó a leer más y más. Al final tenía muchas ideas en su cabeza que no conseguía aplicar y se frustró. Sentía que conocía todas las claves para ser feliz y aún así no lo era. 

Error: Cuando tenemos muchas opciones y estrategias al final el cerebro se colapsa. Es mejor tener sólo una opción para conseguir aplicarla.

  1. Ir a decenas de conferencias y seminarios de desarrollo personal: Después de haber leído un montón de libros, María pensó que quizás la clave era ir a cursos. Al principio le encantaron, conocía a gente y se lo pasaba bien. Finalmente le pasó exactamente lo mismo que con los libros de autoayuda, sentía una enorme frustración porque no llegaba a ser esa persona maravillosa que ella tanto deseaba.

 Error: Pensar que la solución está fuera y no dentro de nosotros. Una vez que tienes un montón de información, ¿Para qué quieres más? En ese momento tienes que hacer un ejercicio de introspección y analizar si realmente necesitas saber más o si lo que te hace falta es pasar a la acción.

  1. Aplicar el pensamiento positivo: María decidió que no iba a leer más libros de autoayuda, ni ir a seminarios. Eligió concentrarse en el pensamiento positivo. Empezó pensar que ella podía alcanzar todo lo que quería, que si ella quería podía, que ella era capaz de todo y mucho más. Esto hizo que se creará muchas ilusiones y que se pusiera unas expectativas que estaban fuera de su alcance. Finalmente María cayó en el ciclo ilusión – desilusión – depresión.

Error: El pensamiento positivo únicamente funciona cuando ya se han obtenido unos resultados positivos, en ese momento actúa para reforzar la confianza en nuestras capacidades y recursos. Si antes no ha habido un resultado óptimo no sirve de nada el pensamiento positivo.

  1. Buscar una pareja: Cuando María ya no sabía qué hacer y se sentía muy triste pensó que quizás lo que le faltaba era una pareja y se llevó una nueva decepción. Comenzó una relación de dependencia y en la que su opinión no era tenida en cuenta y su autoestima disminuía cada vez más.

Error: Si no estás bien contigo misma, no puedes estar bien con nadie más. Una pareja nunca será la salida en un momento de frustración. Lo primero de todo es encontrar la satisfacción en tu vida y cuidar de ti misma. Más adelante vendrá una persona especial. 

  1. Cambiar de ciudad: La desesperación de María era tan grande que en su empresa le ofrecieron un traslado a Madrid y ella aceptó. Pensó que quizás en una gran ciudad tendría más cosas que hacer y todo sería mucho más divertido. 

Error: Tú vas a ser la misma persona vayas donde vayas. Si tienes un problema, este no va a desaparecer al cambiar de lugar. Llegar a un nuevo entorno te puede distraer, pero tu problema va a seguir ahí.

Después de que María entendiera que ser feliz es una cuestión interna y no externa, su idea de la receta mágica de la felicidad desapareció. Fui testigo de como su postura corporal cambiaba: su espalda se irguió, sus pies se pegaron a la tierra y su mirada se volvió penetrante y firme. ¡María había retomado su poder personal!

A partir de ese momento empezamos a indagar qué es la felicidad para María y qué cosas le gustaría hacer para tener una vida más plena. Así que ella misma sacó su propia fórmula de la felicidad.

¿Cuál es la receta de la felicidad para María?

  1. María concluyó que para ser feliz necesitaba ordenar su casa, porque llevaba mucho tiempo acumulando cosas y eso le parecía agotador.
  1. También se dio cuenta de que invertía mucho tiempo comparándose con los demás y que eso sólo le generaba malestar.
  1. Recordó que hace 4 años iba a clases de yoga y que le encantaba, así que decidió iba a apuntarse de nuevo.
  1. Por último, pensó en que necesitaba ver a sus viejas amigas más a menudo. Así que el próximo fin de semana María va a organizar una cena con todas sus amigas.

Se le ocurrieron un montón de cosas más, pero ya sabes que tener muchas ideas y muchos planes te puede colapsar. Así que decidimos trabajar sobre estas cuatro cosas.

Si te fijas en cada uno de los ingredientes de la receta de la felicidad de María, lo que estamos buscando es que trabaje cuerpo, mente y corazón. De este manera conseguiremos un equilibrio en su vida para que se sienta plena y satisfecha.

La receta de la felicidad existe, pero sólo la puedes crear tú. Es una fórmula personal e intransferible que sólo se consigue escuchando a tu corazón y pasando a la acción.

¿Qué esperas para crear tu receta de la felicidad?

 

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Ayer acompañé a mi chico a dar la conferencia “Capitán de ti Mismo” a León. Por la noche fuimos a cenar y descubrimos un pequeño y acogedor restaurante italiano al lado de la Catedral.  Cuando lo vimos estaba lleno, sin embargo entramos y le preguntamos al dueño a qué hora cerraban. Él con una sonrisa muy grande y nos dijo: a la hora que se vaya último.

Teníamos muchísima hambre, pero nos gustaron tanto la respuesta y la acogedora sonrisa que decidimos esperar a que nos dieran una mesa. Nos atendió Angélica, una chica aún más sonriente que el dueño. Se tomó el tiempo de explicarnos cada uno de los platos, nos contó que todo era casero y hecho con alimentos ecológicos.

En aquel lugar se respiraba alegría, todo eran sonrisas y gente amable. Había unos americanos jugando al dominó con el dueño, en una esquina había una pareja riendo a carcajadas y la cena estaba riquísima.

¿Alguna vez te has dado cuenta de que cuando estás en un entorno lleno de felicidad se te contagia la alegría? ¿Has percibido que cuando hay sonrisas y optimismo estás completamente presente y que disfrutas del momento?

¿Incluso te has dado cuenta que cuando ves a alguien sonreír te dan muchísimas más ganas de pasar tiempo con esa persona?

¿Quieres ser un detonador de alegría a tu alrededor? ¡Pues empieza a regalar sonrisas!

Cuando estés en el autobús sonríe a cada persona con la que cruces la mirada, cuando vayas a un restaurante sonríele al camarero, cuando tengas que hacer una cola eterna en el banco sonríele a la gente. Ya verás como automáticamente te vas a empezar a sentir lleno de alegría y la gente de tu alrededor estará mucho más feliz.

Ayer por la noche mi chico y yo pasamos un momento inolvidable gracias a todas las sonrisas y a la alegría apabullante que había en aquel diminuto restaurante.

¿Qué estás esperando para empezar a regalar sonrisas?

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